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viernes, 8 de mayo de 2015

Los subsidios al trabajador y la trampa familiar

Cuando un trabajador, mujer u hombre, deja de percibir el seguro de desempleo al que ha contribuido con su cotización a la Seguridad social, puede acceder a una serie de ayudas o subsidios establecidos para las personas desempleadas.

El objetivo de este tipo de ayudas no puede ser otro que el de amparar a la persona desempleada que reúna una serie de requisitos referidos a su propia situación de precariedad, por la imposibilidad de acceder a un puesto de trabajo y la ausencia de ingresos personales, ya que ello afecta directamente a su dignidad y su independencia personal.

Padre e hijo. Cme - Suiza
Algunos derechos reservados.
Sin embargo, en el Real Decreto-ley 5/2013 de 15 de marzo del 2013 el gobierno del PP estableció una nueva regulación de estas ayudas en las que incluía un requisito familiar que las liga a la renta disponible en la familia. ¿Qué quiere decir esto? Fundamentalmente, dos cosas.

La primera es que estas ayudas dejan de ser ayudas a la persona trabajadora para convertirse en una ayuda a la unidad familiar al asociar aquellas a la situación económica de éstas, en una clara perversión del campo de actuación de los departamentos de empleo y trabajo que invade el de los departamentos de asistencia social.

Una segunda consideración es que la administración pública con este subterfugio traslada directamente a las familias la carga económica de sus miembros desempleados. Esto, para un partido que hace de la defensa de la familia como unidad social uno de sus pilares ideológicos, no deja de ser una contradicción de tomo y lomo.

Se suele argumentar que de este modo se evita que gente con recursos familiares potentes puedan percibir este tipo de ayudas. A parte de dudar de que ello pudiera representar un porcentaje significativo de la población beneficiaria –no se han aportado datos en ningún caso–, es al trabajador al que hay que exigirle no disponer de una renta mínima, como ya hacía la normativa anterior, por que es su situación como tal la que se debe proteger. Recordar, por último, que la lista de requisitos que debe reunir para acceder a estas ayudas no se agota ni mucho menos en la renta. He aquí un ejemplo de los requisitos para las ayudas a las personas de más de 55 años: SEPE - Más de 55 años.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ultraflexibilidad y esclavitud

Queridos niños:

Seguro que en la escuela os han hablado de la esclavitud como un periodo oscuro de la humanidad en el que cientos de miles de seres humanos perdían su libertad convertidos en propiedad de personas que podían disponer de sus vidas como si fueran animales de granja. Aquello ya pasó, es historia, os habrán dicho. Hoy tenemos reconocidos unos derechos humanos que prohiben que esto vuelva a suceder.

A pesar de ello probablemente hayáis oído hablar de que en Asia, en África y en América la esclavitud sigue existiendo en fábricas y explotaciones mineras, por poner algunos ejemplos. Pero son países del tercer mundo –pensamos para justificarlo–, esto no puede pasar en nuestras modernas sociedades occidentales, con Whatsapp y televisores de plasma. Sin embargo, la flexibilidad laboral se abre paso en nuestras sociedades con un halo de respetabilidad que oculta su verdadero sentido.

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